17May 08

Subtítulos y audiodescripción para vídeos en la red

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Integrar y velar por la igualdad de derechos de las personas discapacitadas es una tarea que debería ser fundamental para toda sociedad. Sin embargo, en muchos países aún queda mucho por hacer no sólo para cubrir las más necesidades más cotidianas de este grupo sino para trabajar en proyectos que se sirvan de la tecnología disponible actualmente, para sumarlos a actividades que hasta ahora no podían disfrutar.

En Estados Unidos, el representante demócrata de Massachusetts, Ed Markey, ha presentado un proyecto de ley solicitando que los grandes proveedores de vídeo por Internet provean subtitulado para personas sordos y audio descripción para ciegos o personas con visión reducida. La propuesta es sin dudas, más que valedera y cuenta con el apoyo de varias asociaciones de defensa de discapacitados y evidentemente, ya ha generado grandes expectativas en quienes serían sus beneficiarios directos.

Ahora bien, de aprobrase la medida, las grandes productoras de vídeo en la red deberán enfrentar una tarea más que complicada para poder cumplir con los nuevos requerimientos legales. Colocar subtítulos a la infinidad de vídeos que actualmente están disponibles en la red representa un gran esfuerzo por parte de las empresas y llevará un largo tiempo ir incorporando progresivamente esta funcionalidad al material.

Pero en comparación con la audio descripción, la dificultad del subtitulado se hace casi menor. Para entender lo complicado que resulta la implementación de la traducción auditiva de un material audiovisual, os invito a realizar el siguiente ejercicio. Miren atentamente cualquier vídeo en YouTube, luego tapen sus ojos y reprodúzcanlo nuevamente. Ahora imaginen la cantidad de información que necesitarían escuchar para poder reconstruir lo que acaban de ver.

Dudo que vaya a resultar viable la implementación de la audio descripción y no sólo por las complicaciones que surgen a nivel lingüístico a la hora de traducir las imágenes en palabras, sino también por la cantidad de adaptaciones técnicas de los sistemas que requiere la incorporación de esta funcionalidad.

Vía: IHT



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